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Críticas
@ MIGUEL TIÓ
Por Ricardo C. Lescano Grosso
Miguel Tió es
un artista simbólico. Apasionado por el universo, porque el universo se
encuentra en el trabajo, nos induce a reflexionar ¿Cómo sería posible que yo
sea justo al mirar su trabajo, al alcance de mi mano, cuando soy bastante
escéptico de la espiritualidad? Otra representación podría ser traída a una
interpretación más cercana de Dios o espíritu, pero supongo que aún aquellos
menos susceptibles a estados espirituales, convendrían que el símbolo o el
espíritu tienen algo en común con la pintura. Materia prima y espíritu en
este caso van de la mano, y corren palmo a palmo, llegando la materia
primero para algunos, el espíritu primero para otros.
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Pero, juntos en el espacio pictórico, sostenidos simplemente en el color y la profundidad de las figuras y el fondo, confrontan o ligan, según como queramos interpretar, el modelo simbólico o espiritual para contemplar el arte, quizá para Miguel Tió, una mezcla de materialidad y espiritualidad propia de la vida. El trabajo se instala conectando este rebote opositivo de la materia y el espíritu, a través del espacio pintado, nacimientos dispares e intenciones convergentes que provocan una emoción vigorosa e inevitable. La pintura de Miguel Tío es tan simbólica que aún aquellos menos susceptibles a estados espirituales, convendrían que cielo, corazones sangrados, ángeles y tantas otras figuras en la tela, son parte de sus constantes realidades.
Ricardo C. Lescano Grosso
@ Por Stephen W. Mcdermott, Julio 2003 (Para el periódico Gay City)
“Eva”, por Miguel Tió (oleo y papel de oro sobre tela cortada) Es un formato grande y rectangular de telas cortadas y superpuestas una sobre la otra para revelar una imagen debajo de una figura femenina acostada en una modificada posición fetal. La parte de arriba consiste de una serie de líneas de manzanas en oro y la rompe en la parte derecha superior una manzana roja, deliciosa y con una mordida.
@ Por James Pinney, Junio 2003 (Para the "Guilty pleasures" show)
Miguel Tió (pinturas), "Amantes", "Lagrimas", y "Attitudes", Dramáticos y complejos retratos, irresistiblemente sensuales e ilusorios que aprovechan escala y luminosidad sin evadir lo personal y lo poético, obras que atraen la mirada del observador y recompensan la mente.
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Miguel Tió: “Entre el aguafuego y la sombraluz”Por Luis F. Quiroz, Enero del 2000
Dentro de la diversidad de lenguajes y visiones del arte de hoy, la pintura de este artista trama algo más que su dominio del oficio: Un habilidoso dibujo, la rigurosidad de su técnica, su empatía por componentes cromáticos que acentúan el formalismo pictórico, contenedor de un desnudo humano sumido en entornos de lecturas antagónicas: el agua fuego, lo cálido-frío, la sombra-luz, el masculino-femenino, o la inminencia-ruptura. Quizás lo que más me gusta de la obra de Tió es esa última acepción, cuando enfrenta la unidad, la atadura, el nexo con lo fragmentado y roto para sacudir los oscuros escondites de nuestra memoria.
En su obra “Desdoblamiento“, óleo sobre tela, 22”x36”, 2000, asume la existencialidad de dos seres en uno, como esa parte femenina y masculina que poseemos todos y que desdoblan en un lúdico y azaroso fustigarse, pero en cauta armonía. Los elementos como conchas, caparazones, caracoles, peces y otra flora marina reinventada por el artista; con el juego de transparencias, superposiciones y las direcciones a contra pelo; acrecientan el enigma dentro del territorio onírico en el cual se devela la poesía de esos dos sujetos en sumersión idílica y punza al espectador para que ponga su mirada en su propia dosis de poesía.
Su pieza “Yin-Yang”, óleo sobre tela, 30”x40”, 2000, es evidencia de la magia y el dramatismo cargados a dos cuerpos femeninos, “Agua” y “Fuego” que son un solo cuerpo en tiritante conjunción por la atadura umbilical, uno es luz y el otro es sombra, complementos indivisibles que arrojan las entidades en el enclave inconmensurable del “Ser” y el “No ser”.
En la pieza “Meditación”, óleo sobre tela, 24”x30”, 2000, un sujeto en sumersión total, es metáfora de la condición humana que subyace en la conflictiva psique, visión de un ser diminuto que se abisma a lo insondable del subconsciente donde es presa del “phatos”; desnudo de esa caparazón que adoptamos en la vida para que los demás nos acojan en el seno de una sociedad: “mitotecnia” de frugalidades, glamour, y espejismos. Un cuerpo exhibido en un escaparate, vitrina escenográfica para un “sujeto-producto”, expuesto al inmediatismo, ataviado con los nácares deslumbrantes del consumo que abisma a pisar el filo donde seduce el morbo y el deseo.

@"Apocalipsis" o las posibilidades de Miguel Sánchez Tió
Por Marianne de Tolentino. Listin Diario,
Republica Dominicana, Miercoles 17 de Agosto, 1988