@Miguel Tió: Más allá de lo Real

por Marianne de Tolentino

Periodico HOY, Enero 31, 2026.

Republica Dominicana

 

La exposición individual de Miguel Tío figuraba en la agenda del otoño pasado, pero estimaron más conveniente que fuera la primera exposición del año en la Galería Nacional de Bellas Artes. Ocupando el Salón de la Rotonda, adecuado formal y espacialmente para el despliegue de pinturas, variadas tanto en fechas como en dimensiones pero coherentes por su factura y el espíritu que las motiva.

Decenas de talentos dominicanos ejercen su arte en los Estados Unidos, y en Nueva York particularmente. El éxito a menudo ha coronado su dedicación, y entre estos artistas exitosos amerita particular atención Miguel Tío, que se estableció en la hoy ciudad mundial de las artes visuales, en 1994.

Continuó los estudios iniciados en Santo Domingo, con una firme decisión de perfecionamiento: han sido más de treinta años de intensa labor y experiencia, sumando gráfica y pintura, proyectos e instituciones. Pronto alcanzó una posición ejecutiva: no menospreciaba la decoración, y llegó a realizar escaparates, elogiados y distinguidos especialmente.

Sin embargo, Miguel Tío no descuidaba exponer: en los Estados Unidos y la República Dominicana. Presentó sus obras entre muestras colectivas y exposiciones personales, bien comentadas por críticos de distintos orígenes. Hace tiempo que quería proponer una retrospectiva: el momento llegó, y Bellas Artes la acogió, por cierto ejemplarmente montada gracias al experticio de Salvador Bergés.

 

La Exposición

La pintura de Miguel Tío sorprende por su academicismo, digno de un pintor clásico: dibujo anatómico seguro y trazo virtuoso, pincelada precisa y refinada, paleta rica y matizada, superficie lisa y lustrosa, aunque no faltan las cuasi transparencias y también áreas con mayor densidad… a veces son detalles.

No obstante, al artista no le bastan la perfección técnica y el agrado que nos brinda

“Más allá de lo real”. Es evidente que su estilo no le relega al hiperrealismo y su frialdad. Tan o más importantes son la expresión interior, la espiritualidad y las pulsaciones del alma.

Consideramos evidente que Miguel Tío maneja discrecionalmente los géneros tradicionales: el bodegón, el paisaje, el retrato. El bodegón es un tema menor, pero exquisito -fruta o flora-. El paisaje, de horizontes infinitos, se plantea más bien como un escenario “sin límites”.

El retrato lidera su dominio, incomparable dentro de su investigación y producción, y Miguel Tío, en los Estados Unidos, hizo retratos de personalidades famosas. El retrato incluye el autorretrato, por razones personales nos encantó, aquel rodeado de gaticos negros… Y ese otro, cuando insectos invaden sus mejillas, su frente, su cuello, lo percibimos como unión y fusión con la naturaleza.

Además, el cuerpo humano, sinónimo de la vida, es su tema favorito. Es, en el cuerpo humano que el artista nos comunica su mística, sus ideales, sus utopías. Así, la música, sus notas, su vuelo mágico, se escapan del solista y su instrumento, de la cantatriz y su voz, hacia el cielo…

El retrato puede ser de un solo personaje o de varios: entonces en la multitud, disfrutamos retratos, pequeñitos e incontables.

Miguel Tío cree en la solidaridad, en la paz, en la felicidad, compartidas por todos. Cual sea su origen, su raza, su religión. ¡Hay aquí pequeños cuadros que lo afirman, y son grandes como el universo!

Él anhela una comunidad infinita, un futuro que aproxime a los seres humanos sin diferencia, hombres y mujeres. Vislumbra un porvenir abierto, radiante, hoy desconocido.

 

Un mensaje

No es un arte religioso, menos de una inspiración y aspiración desde una religión, de una veneración por un culto divino. Nosotros lo percibimos como un misticismo propio con sus ángeles que le pertenecen y se elevan hacia sus ideales, son alas de la fe en el ser humano.

Él cree o quisiera creer que cuerpo y vida, corazón y alma pueden alcanzar la paz y la felicidad de todos, para todos. Así, leemos sus obras y el mensaje de su retrospectiva. El tiempo no ha hecho más que fortalecer su convicción y expresarla pictóricamente.

Miguel Tío posee su propio ‘cielo’, y sus visiones, plasmadas en el lienzo o en el papel, ilustran el Yo profundo y una celebración universal. No elige el privilegio de la Gracia, ni el éxtasis. Quiere una felicidad, una quietud, una plenitud compartidas.

 

Coda

En fin, Miguel Tío se ha adueñado y nos ha adueñado de un cosmos totalizante, desplegado en la muestra retrospectiva que la Galería Nacional de Bellas Artes presenta. ¡Que los amantes de la buena pintura la visiten!

 

 

 

@Miguel Tió: Conexiones flotantes

Por Luis Fernando Quiroz.

Para el libro Despertar de un Artista Visionario Publicado en 2026 por Miguel Tio

Costa Rica, Noviembre 2025

 

La pintura del maestro Miguel Tió, nacido en Santo Domingo, República Dominicana, radicado en la meca de la Gran Manzana, Nueva York, de elevada técnica y manejo de recursos simbólicos, son lenguajes propios de los procesos de hibridación que sostienen el arte contemporáneo.

Imaginativos discursos de la (i)realidad abordados por este pintor, anclado en las aguas del archipiélago caribeño, fuertes anclajes a su cultura, me refieren quizás al arte de René Magritte (1898-1967) y Odilón Redón (1840,-1916), en tanto que su buena factura suma a su poética: Sus personajes flotan, vuelan o gravitan en el espacio de lo ilusorio, pero no están ahí sólo para llenar el vacío, cada uno en la autonomía aporta al contenido conectados a redes de poder o del (des)afecto.

Aborda un carácter que sostienen anclajes de discursos políticos, cuando conectados al corazón humano, a esa máquina que potencia al ser y vitaliza nuestras acciones cotidianas, se nos posibilita hablar de diversidad, decidir un posicionamiento para cada uno en el territorio desde donde observar y observarse, que nos vuelve a todos migrantes, además, motivan a hablar de pasión, sentimientos, y memoria.

 

Anidar el sí mismo

En sus abordajes suele sustentar la autorreferencia: pintarse a sí mismo representado en distintas edades dialogando consigo mismo, tras un manto de vicisitudes como las del campo de batalla que representa el cotidiano actual, escaramuza de crear arte ante la reyerta del mercado y la legitimización, validación y visibilización de la obra de arte, requerimientos de la práctica artística. Se trata de lo que por lo general nos resta energía y tiempo al que dedicamos al trabajo creativo, pero él, Miguel Tió, lo resuelve con holgura, al saber afrontar esas contingencias de la existencia: lo hace con la investigación y mejoramiento de los recursos de la representación, que en su manifestación crítica poseen alto valor y dominio.

 

El rigor de retratar

El tratamiento a que somete la pintura del retrato va más allá de transmitir la identidad del retratado (aspecto que en arte siempre es un reto), sus personajes o él mismo hurga en la cala de los discursos o contenidos de la obra actual, relacionándolos a un mundo mayor o desafío superior, ubicados en la cúpula celeste, o en el jardín de la memoria donde los recuerdos, tanto como los sueños, tienen mucho que decir porque poseen profusas raíces antropológicas y sociales, y conviven en la misma medida que el artista ha vivido, alcanzando marcas personales en la apuesta cotidiana que representa el taller o estudio de artista, pero también en su caso lo distingue la gracia de ser un magnífico dibujante. Este aspecto me recuerda a un verso del poeta chileno Pablo Neruda: “Confieso que he vivido”..

Tal y como expresé, sus obras dicen algo más que haber pintado un buen cuadro, de inmejorable técnica, certeza de horas y horas de empeño en el taller, elige conexiones simbólicas que refieren a sistemas humanos como la psicología, el pensamiento crítico,  la creatividad y/o profundidad del ser, con cierta dosis de rebeldía que caracteriza a los maestros del arte de todos los tiempos.

 

Algunas lecturas anteriores

Hace ya veinticinco años que analicé por primera vez su arte, dije:  En su obra “Desdoblamiento“, óleo sobre tela, 22”x36”, 2000, asume la existencialidad de dos seres en uno, como esa parte femenina y masculina que poseemos todos y que desdoblan en un lúdico y azaroso fustigarse, pero en cauta armonía”. Esta es la poética que aprecio hoy en su pieza “Unidad· de 2024”, con personajes de todas las razas y nacionalidades del mundo, un discurso entre político y religioso, el que nos habita, como también se lee en aquella habitación huellada con miles de marcas, donde una anciana sentada en la cama evoca el ayer, y que él titula “Habitación de Memorias” 2008.

También dije: “Elementos del lenguaje como conchas, caparazones, caracoles, peces y otra flora marina reinventada por el artista; con el juego de transparencias, superposiciones y las direcciones a contra pelo; acrecientan el enigma dentro del territorio onírico en el cual se devela la poesía de esos sujetos en sumersión idílica y punza al espectador para que ponga su mirada en su propia dosis de poesía.”

 Este discurso, y con esto cierro esta breve lectura a su obra, me ubica y reafirma su procedencia, su  cultura caribeña, referente de la introducción o influencia Yoruba llevada al Caribe por los esclavos africanos durante la colonia para el cultivo de la caña de azúcar, introduciendo esa jerga simbólica marina (la deidad orisha Yemayá, diosa de los siete mares del mundo) y la grandes confrontaciones como las tensiones Sur Sur, el neofilibusterismo de los poderes neohegemónicos que aún persisten, y se vuelven discursos candentes para el arte.

LFQ, Noviembre de 2025

 

@ MIGUEL TIÓ

Por Joan Lluis Montane

Para el libro Arte Iberoamericano Contemporáneo: Emoción y concepto

Publicado en Córdova, Argentina en 2005

 

Creador de imágenes y mundos ilusorios, generador de de personajes dramáticos pero también complejos, Miguel Tio es un artista que juega con las fantasías y las culturas, la información y la aventura del saber. Si obra indaga en las dimensiones existentes, busca recrearse en el paradigma del drama y la ilusión por alcanzar el conocimiento. Constituye una búsqueda constante de nuevas realidades que idealiza, pero también cae en la cuenta de la realidad, de ahí el drama. Es ambivalente, esta siempre en perpetua reflexión entre la visión ideal y la constatación de la verdad con toda su crudeza. Sublimiza las situaciones, nos introduce en imágenes fantásticas, demostrando su gran dominio del dibujo, composición y color. Su obra es limpia, directa, pero con un punto de enigma que la convierte en interesante. Además el autor Dominicano trabaja para producciones de teatro, cine y televisión, interviniendo en Films de gran impacto mundial, influenciando su obra pictórica que es muy visual, con presencia de personajes muy delimitados, pero situados dentro de entornos en los que hay un guión bien aprendidos en cuanto hace relación a la propia visión de la temática

 

@ MIGUEL TIÓ

Por Ricardo C. Lescano Grosso

Cordova, Argentina. 2005

 

Miguel Tió es un artista simbólico. Apasionado por el universo, porque el universo se encuentra en el trabajo, nos induce a reflexionar ¿Cómo sería posible que yo sea justo al mirar su trabajo, al alcance de mi mano, cuando soy bastante escéptico de la espiritualidad? Otra representación podría ser traída a una interpretación más cercana de Dios o espíritu, pero supongo que aún aquellos menos susceptibles a estados espirituales, convendrían que el símbolo o el espíritu tienen algo en común con la pintura. Materia prima y espíritu en este caso van de la mano, y corren palmo a palmo, llegando la materia primero para algunos, el espíritu primero para otros.

Pero, juntos en el espacio pictórico, sostenidos simplemente en el color y la profundidad de las figuras y el fondo, confrontan o ligan, según como queramos interpretar, el modelo simbólico o espiritual para contemplar el arte, quizá para Miguel Tió, una mezcla de materialidad y espiritualidad propia de la vida. El trabajo se instala conectando este rebote opositivo de la materia y el espíritu, a través del espacio pintado, nacimientos dispares e intenciones convergentes que provocan una emoción vigorosa e inevitable. La pintura de Miguel Tío es tan simbólica que aún aquellos menos susceptibles a estados espirituales, convendrían que cielo, corazones sangrados, ángeles y tantas otras figuras en la tela, son parte de sus constantes realidades.

Ricardo C. Lescano Grosso

 

@ Por Stephen W. Mcdermott, Julio 2003 (Para el periódico Gay City)

“Eva”, por Miguel Tió (oleo y papel de oro sobre tela cortada) Es un formato grande y rectangular de telas cortadas y superpuestas una sobre la otra para revelar una imagen debajo de una figura femenina acostada en una modificada posición fetal. La parte de arriba consiste de una serie de líneas de manzanas en oro y la rompe en la parte derecha superior una manzana roja, deliciosa y con una mordida.

 

@ Por James Pinney, Junio 2003 (Para the "Guilty pleasures" show)

Miguel Tió (pinturas), "Amantes", "Lagrimas", y "Attitudes" Dramáticos y complejos retratos, irresistiblemente sensuales e ilusorios que aprovechan escala y luminosidad sin evadir lo personal y lo poético, obras que atraen la mirada del observador y recompensan la mente.

 

@ Miguel Tió: “Entre el aguafuego y la sombraluz”

Por Luis F. Quiroz, Enero del 2000

 

 Dentro de la diversidad de lenguajes y visiones del arte de hoy, la pintura de este artista trama algo más que su dominio del oficio: Un habilidoso dibujo, la rigurosidad de su técnica, su empatía por componentes cromáticos que acentúan el formalismo pictórico, contenedor de un desnudo humano sumido en entornos de lecturas antagónicas: el agua fuego, lo cálido-frío, la sombra-luz, el masculino-femenino, o la inminencia-ruptura. Quizás lo que más me gusta de la obra de Tió es esa última acepción, cuando enfrenta la unidad, la atadura, el nexo con lo fragmentado y roto para sacudir los oscuros escondites de nuestra memoria.

 

 En su obra “Desdoblamiento“, óleo sobre tela, 22”x36”, 2000, asume la existencialidad de dos seres en uno, como esa parte femenina y masculina que poseemos todos y que desdoblan en un lúdico y azaroso fustigarse, pero en cauta armonía. Los elementos como conchas, caparazones, caracoles, peces y otra flora marina reinventada por el artista; con el juego de transparencias, superposiciones y las direcciones a contra pelo; acrecientan el enigma dentro del territorio onírico en el cual se devela la poesía de esos dos sujetos en sumersión idílica y punza al espectador para que ponga su mirada en su propia dosis de poesía.

  Su pieza “Yin-Yang”, óleo sobre tela, 30”x40”, 2000, es evidencia de la magia y el dramatismo cargados a dos cuerpos femeninos, “Agua” y “Fuego” que son un solo cuerpo en tiritante conjunción por la atadura umbilical, uno es luz y el otro es sombra, complementos indivisibles que arrojan las entidades en el enclave inconmensurable del “Ser” y el “No ser”.

 En la pieza “Meditación”, óleo sobre tela, 24”x30”, 2000, un sujeto en sumersión total, es metáfora de la condición humana que subyace en la conflictiva psique, visión de un ser diminuto que se abisma a lo insondable del subconsciente donde es presa del “phatos”; desnudo de esa caparazón que adoptamos en la vida para que los demás nos acojan en el seno de una sociedad: “mitotecnia” de frugalidades, glamour, y espejismos. Un cuerpo exhibido en un escaparate, vitrina escenográfica para un “sujeto-producto”, expuesto al inmediatismo, ataviado con los nácares deslumbrantes del consumo que abisma a pisar el filo donde seduce el morbo y el deseo.

 

Críticas de miembros de d`Art

@"Apocalipsis" o las posibilidades de Miguel Sánchez Tió

Por Marianne de Tolentino. Listin Diario,

Republica Dominicana, Miercoles 17 de Agosto, 1988

 

Cuando un artista joven se presenta por primera vez, la aproximación varía. Uno es sumamente tímido, otro es sumamente agresivo, el tercero es a la vez seguro y respetuoso. El dialogo, en el ultimo caso se entabla fácilmente. Así conocimos a Miguel Sánchez Tió, y , de inmediato, nos agrado su actitud que hacia presagiar la seriedad del trabajo artístico. El estaba en vísperas de exponer. Le aconsejamos introducir su propio catalogo. Carecemos de textos de artistas. Tampoco son frecuentes los creadores que, en Santo Domingo, explican su obra y enuncian sus conceptos rectores. Por lo tanto, sobretodo si se trata de un joven, cuando comprobamos ideas claras y un verbo fácil, le alentamos a expresarse.

 

 Así lo hizo Miguel Sánchez Tió, ha escrito para su cuarta muestra individual una presentación muy interesante, que desarrolla sus convicciones, desde filosofía y sus creencias hasta su propósito con la pintura. Un párrafo nos ilustra especialmente al respecto: “La humanidad, la represento con desnudos, la desnudez física quiere hacer alusión a la desnudez de los sentimientos del hombre, de su espíritu. La luz sigue siendo un factor muy determinante, forjadora de volúmenes, tonos, matices y contrastes, logrando en los cuerpos, los músculos, expresiones y movimientos. (…) las figuras están revestidas de gamas de azules, reflejando espiritualidad, misterio, inmaterialidad, introversión, inmortalidad, verdad y terror”. No queremos prolongar la cita, pero luego el pintor explica el porque de los violetas y de los rojizos.

 

 La explicación es absolutamente plausible. Además, desde que, en la galería Arawak, el visitante recorre la secuencia de cuadros, percibe las intenciones del expositor y el simbolismo que se aloja en los lienzos: Astros, flores del sol, muros ruinas, muecas tensiones corporales, cromatismo. No hay en esa iconografía un signo que no este reforzado con una connotación simbólica. Miguel Sánchez Tió busca en el espectador una toma de consciencia. A través de los “gritos corporales” de sus protagonistas lanza advertencias, o, acercando un rostro juvenil a una flor, enseña el camino de la esperanza reencontrada. El mensaje, los mensajes son omnipresentes: el pintor sabe lo que quiere comunicar y lo consigue, en el aspecto ideológico.

 

  Otra virtud de Miguel Sánchez Tió reside en su dominio de la anatomía, y en los elementos académicos en general. Aparte de sus desnudos exactos, aplica el color discretamente, distribuye la luminosidad y la sombra con buena técnica. Esos conocimientos no se acentúan a menudo entre los de su generación. El llega hasta el punto de buscar las dificultades y poses que, una vez fijada en la tela, convierten la forma en una malformación. El plasma con evidencia goce, las manos, los pies los escorzos, que muchos eluden! O sea que el expositor de Arawak posee las herramientas de un buen pintor.

 

  Sin embargo Miguel Sánchez Tió debe “repensar” su pintura. No bastan los propósitos metafísicos y su instrumentación mediante el arte.

  Su gama de colores ha de ser revisada. Las actitudes de sus figuras también ameritan consideración, siendo las mejores las más simples. No obstante las intenciones, retratos y flores caen en el “Kitsch” y la banalidad. La inserción de astros irradiantes, pese a su significación, rompe plásticamente la fuerza de la composición. No queremos seguir enumerando lo que nosotros consideramos valores equivocados, desde el punto de vista de la modernidad y la estética, ya que, en nuestra opinión, ese joven artista, sincero y talentoso, puede enmendar esos desaciertos. Obviamente, desea ser algo más que un hábil técnico y transmisor de imágenes susceptibles de recordar la cromolitografía.

 

  Hoy en día, el realismo, siempre valido y vigente, ha conservado no solamente sus exigencias estéticas, heredadas de los cánones clásicos, sino que se acompaña de una vertiente insólita, chocante, estremecedora. No ha perdido su validez la afirmación de Charles Baudelaire: “Lo bello es siempre extraño”.

 

  Creemos que Miguel Sánchez Tió tiene muchas posibilidades de superación…Y la de llegar a ser un destacado representante del realismo actual en la pintura Dominicana. Esperamos su próxima muestra después de “Apocalipsis”

 

@ En Paiewonsky, Miguel Sanchez

Por Laura gil

Periodico el Caribe, 16 de Junio de 1984

 

El joven pintor Miguel Sánchez, egresado de la academia Leonarda Da Vinci, presenta en la actualidad su tercera exposición individual en la galería Paiewonsky, tomando como eje argumental uno de los motivos mas socorridos en la historia del arte, y en especial de la pintura, desde el renacimiento como es el desnudo.

 

El desnudo se practica en la pintura occidental preferentemente siguiendo dos orientaciones. La primera es la idealizadora, generadora, que plasma arquetipos de belleza corporal humana desprovistos de caracteres individuales, que podríamos ejemplificar a la perfección con la gran Odalisca de Ingres. Cualquiera de los retratos que hizo Rubens de su joven esposa, Helena Fourment, puede ilustrar lo que es la otra case de desnudo artístico, el desnudo naturalista, individualizador.

 Ambas versiones confluyen en la pintura de Miguel Sánchez, por la referencia constante al modelo natural, que lo aproxima a la segunda corriente, y la pose artificiosa y académica, así como la colaboración básicamente fría que lo incluyen en la segunda, y sugieren, de paso, una alusión al periodo azul picassiano.

 El cuerpo humano se convierte así en un haz de potenciales motrices y expresivas, de tersuras y redondeces, flexiones y contracciones de musculaturas, brillos, sombras, y reflejos que confirman la creencia abrigada por el genio universal de Leonardo, que de nada, como la piel del hombre, refleja tan sutilmente la luz. La imagen se convierte, por acción de ella, que la envuelve en un halo de misterio y de melancolía, en metáfora y reflexión de y sobre la condición humana; la del encadenado que añora la libertad, el solitario meditabundo, los amantes, o el que contempla silente la marina y prometedora lontananza.